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Monseñor Romero y su misión en el conflicto de El Salvador


En víspera de la canonización del Monseñor Romero, conmemoramos su vida y obra en el conflicto en El Salvador con un ejercicio académico que se desarrolló desde la Facultad de Humanidades y Ciencias Religiosas como Lectio inaugural de semestre el pasado 6 de agosto de 2017.

Misión de la Iglesia y de Monseñor Romero en el conflicto político militar de la historia Salvadoreña.
 
Mtra. Suyapa Pérez Escapini- Cátedra inaugural Facultad de Humanidades y Ciencias Religiosas - Uniclaretiana. Cat Medellín, Colombia, 6/8/2017.

Reciban un saludo fraterno en esta cátedra inaugural en la que me siento honrada de participar, en un momento histórico en el cual la Universidad UNICLARETIANA viene abriendo espacios de estudio de la realidad nacional y eclesial regional, que están marcando la pauta para un desarrollo académico hondamente humanista y de inspiración cristiana en la hora presente. Agradezco en especial con ustedes queridos estudiantes, que son desde sus respectivas disciplinas académicas, el alma, presente y futuro de la misión universitaria que les anima, a no separar los anhelos de realización personal con el servicio de su pueblo que tanto merece un futuro de paz con justicia.

Reflexionaremos en esta cátedra sobre la misión que en la historia Salvadoreña ha desempeñado la Iglesia local y en particular el Obispo Oscar Romero, en la construcción de una paz justa, lo cual implica conocer el proceso que llevó a la Iglesia a cargar con la realidad histórica del conflicto político militar y ser parte de la configuración de un nuevo país que ha apostado por un proyecto distinto de nación y que aún en el presente se debate frente al horizonte al que se debe y lo que el momento histórico y la voluntad política permiten hacer.

 Este aprendizaje solo buscará motivar a que ustedes desde su propio contexto se vuelquen con sus mejores energías y voluntad a la construcción personal y colectiva de procesos de paz.  Cada cual estará convocado a hacerlo desde su propia mística y vocación.
  1. Contexto histórico estructural de la acción y pensamiento de Monseñor Romero: cuatro notas estructurales. (Memoria)
 
  1. El Salvador un país pequeño y superpoblado.
 
 Se trata de un territorio de menos de 21, 000 km2 y seis millones de habitantes, cuya escasa territorialidad siempre se ha justificado como desventaja en las oportunidades de desarrollo, lo cual es eufemismo, puesto otras naciones pequeñas desarrolladas no consideran un obstáculo sus dimensiones territoriales, (como Holanda). Y otras consideran una riqueza potenciar las capacidades de su población (como Japón).
 
Por lo tanto la convergencia de factores como el desarrollo tecnológico compensan otras situaciones de déficit. Nuestro país además de  pequeño es superpoblado.
 
  1. El Salvador un país de una región dependiente de colonialismos
pasados y neocolonialismos del presente.
 
Nuestro país ha sido cíclicamente dependiente de minorías que han detentando el poder económico, político y militar. Minorías que han acaparado primero la tierra, el café, el añil y luego la Banca haciéndola girar en torno a intereses monopólicos nacionales y luego han sucumbido ante los intereses del capital transnacional, con todas sus consecuencias culturales.
 
  1. En consecuencia presenciamos un país empobrecido, cuyos
indicadores económicos evidencian tales contrastes amparados en una ficción política que pretende imitar democracias foráneas que han evolucionado hacia el indicador del desarrollo humano más que al engaño de la representación en cifras de su realidad. En relaciones de injusticia, “muchos que tienen poco y pocos que tienen mucho”.
 
  1. El Salvador a fines de los años 70 y 80
 
  1. Proceso colectivo de conciencia crítica, superación de explicaciones ingenuas sobre los problemas y respuestas que llevaron a la gente a asumir nuevas formas de participación política y a definir sus actitudes y valores para responder a una realidad desbordante.
 
  1. Arrastrando un pasado interno de opresión política manifestado en la constatación de fraudes electorales y de dictaduras militares.
 
  1. Víctima de una política exterior Estadounidense (asesoría militar para operaciones “de limpieza” y entrenamiento de los BIRI).
 
  1. Bajo una fuerte crisis económica  que hizo más dura la inflación y con ella más difícil la sobrevivencia de las mayorías populares.
 
  1. Censura en los medios, toma de emisoras, templos, embajadas para ciudadanos que querían expresar descontento. Represión en diferentes niveles frente a toda oposición política.
 
  1. Inseguridad ciudadana por sucesivos cortes en las garantías constitucionales y atropellos causados por la política contrainsurgente.
 
  1. Gestación y crecimiento de organizaciones político-populares como respuesta. (las cinco líneas políticas) Punto más crítico desarrollo de una defensa también armada.
 
 
  1. Algunas claves para la comprensión de su legado doctrinal (Esperanza)
 
  1. El Sentir con la Iglesia Romeriano. Consideramos parte del magisterio de la iglesia local el legado homilético de Monseñor Romero, y por ello es necesario valorar que su voz y contenido evangélico tomaron la fuerza que tomaron debido al dramatismo que  la realidad misma imponía a la misión de la Iglesia. Como bien ha dicho el P. Sobrino:
 
“Y, quizás, lo más profundo de la gracia que se le concedió fue la pasión por la cercanía e identificación con el pueblo. Así lo expresan estas palabras que rara vez -si alguna- ha pronunciado un obispo: 
 
<<Me alegro, hermanos, de que nuestra Iglesia sea perseguida>> (15 de julio, 1979). <<Sería triste que en una patria donde se está asesinando tan horrorosamente no contáramos entre las víctimas también a los sacerdotes. Son el testimonio de un Iglesia encarnada en los problemas del pueblo>> (24 de junio, 1979).
 
“No habla aquí un místico, y ciertamente no un masoquista. Habla un hombre y un cristiano agraciado, alguien que quiere ser real en y con su pueblo. <<No queremos ser diferentes>>, pareciera decir Monseñor Romero, desafiando siglos de tradición eclesiástica. Identificado con sus ovejas hasta ese punto, nada tiene de extraño que aquéllas escuchasen su voz y se reconociesen en la voz de Monseñor”.
[1]
 
  1. Conciencia de ser Iglesia realizando cambios por fidelidad al Evangelio. [2]
  1. Iglesia en el mundo. En primer lugar, la Iglesia ha comprendido
que vivía un poco de espaldas al mundo, y se convierte para dialogar con el mundo. Y, en el Concilio Vaticano II, escribe toda una hermosa constitución que se llama así: La Iglesia en el Mundo actual. La Iglesia no es una extraña del mundo. Todo lo humano toca su corazón.
 
  1. Unidad de la Historia.
“Porque (esta es la segunda manera de presentar el cambio actual) vivíamos como dos historias paralelas que solamente se encontrarían más de la muerte.
 
La Iglesia ha concluido que no hay historia profana e historia de la salvación, sino que la historia de todo pueblo, es el marco concreto en que Dios quiere salvar ese pueblo por medio de su Iglesia. Y la Iglesia se identifica con esa historia.
 
 
  1. Memoria, esperanza y profecía de Monseñor Romero en la actualidad y en el futuro. (Profecía)
 
  1. Para Monseñor Romero ser profeta es un don que es parte de su
vocación profética compartida con el Pueblo.[3] Parte del sello bautismal que es necesario frente al pecado que tiene en este mundo dimensiones personales y sociales muy amplias.
 
  1. Para Jon Sobrino: “Que Monseñor Romero, el hombre bueno y justo, muriese asesinado quiere decir que este mundo es asesino. La muerte de Monseñor lo acusa de ello, como lo acusan todas las víctimas de este mundo. En vida, Monseñor fue profeta inigualable, sólo comparable a Isaías, Amós, Jeremías o Miqueas. En muerte es el Cristo crucificado, juicio al mundo, que acusa al mundo de pecado. Monseñor Romero denuncia, desenmascara y condena sus crímenes”[4].
 
  1. Para Monseñor Romero vivir en comunión con la Iglesia es querer que sea fiel a su vocación y necesidad de conversión al Reino de Dios en el mundo, y en él son los pobres quienes le revelan su misión.
(Romero. 17.02.80).
 
  1. Protagonismo de la Iglesia en el conflicto y en el proceso de paz.
Acaso la referencia internacional de la participación en el proceso de paz sea el rol en el proceso de negociación que  fortaleció la incidencia que la comunidad de naciones a través de la ONU realizó en El Salvador. No obstante al acercarnos a la evolución histórica del proceso vemos que el influjo de la Iglesia católica en especial se encuentra en todo momento de la vida nacional en torno al proceso de paz. Por ejemplo ella realizó atención directa a la población civil afectada por la acción militar de ambas partes, notándose más en la asistencia solidaria a los refugiados (por ejemplo de Mesa Grande y Colomoncagua en Honduras).

La Iglesia contribuyó también a través de instituciones y personas al acompañamiento de repoblaciones repatriadas y reubicaciones a sus lugares de tránsito y destino. La solidaridad internacional se hizo eco de instituciones humanitarias y también de identidad pastoral para realizar estos arduos procesos de dar voz, acompañamiento logístico, organizativo y cultural a la población civil y reconvertida a los nuevos escenarios que el fin de la guerra posibilitaba.

 Otro ejemplo está en la asistencia a las rondas de diálogo realizadas a través de la mediación del Arzobispo Arturo Rivera Damas, utilizando la sede de la misma Nunciatura Apostólica y desde allí dando parte al pueblo congregado en su cercanía para informarse sobre la evolución del diálogo en su fase final.

Las partes enfrentadas tenían claridad de que había que crear condiciones y garantías que aseguraran el cabal cumplimiento de los acuerdos políticos por ambos lados. Los Acuerdos pretendían:

a) terminar el conflicto armado por la vía política.
b) impulsar la democratización del país.
c) garantizar el irrestricto respeto a los derechos humanos.
d) reunificar a la sociedad Salvadoreña.
 
Un tercer ejemplo fue la Comisión Nacional para la consolidación de la paz, COPAZ. Particularmente integrando en su composición este liderazgo eclesiástico en el proceso.
  •  El punto dos de su establecimiento se afirma que “Quedará integrada por dos representantes del Gobierno, incluido un miembro de la fuerza armada, dos del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional y uno por cada uno de los partidos o coaliciones con representación en la Asamblea Legislativa".
  • El Arzobispo de San Salvador y un delegado de ONUSAL, tendrán acceso a sus trabajos y deliberaciones, en calidad de observadores.
 (Acuerdos de El salvador en el camino de la paz, ONU 1992).

Ahora bien, no omitimos manifestar que durante la marcha de los acontecimientos no todos los sectores de la vida eclesial se incorporaron al proceso otorgándole la misma significación. Fue una parte reducida del clero, de las comunidades eclesiales de base y de la vida religiosa quienes se sumaron, otros se quedaron voluntariamente al margen del devenir histórico.

Temas claves como los derechos humanos quedaron fuera de agendas de impacto nacional e incluso de las homilías de la época. La Arquidiócesis de San Salvador fue la más protagónica recogiendo las necesidades, sufrimientos y aspiraciones de justicia de la mayoría de población afectada por la guerra. La arquidiócesis, en ese entonces dirigida por monseñor Oscar A. Romero, también fue perseguida.

A este esfuerzo hemos de sumar las advertencias de la comunidad académica de la UES y la UCA, y de del movimiento popular organizado para alcanzar cambios estructurales necesarios para evitar una conflagración de mayores proporciones no fue escuchada. Recuerdo al P. Ellacuría acotando que si no se hacía algo pronto frente a la injusticia estructural y la violencia institucionalizada, luego de un plazo razonables, “ya no solo estaríamos agónicos sino muertos”. Y se refería a esos sectores de población decisivos y preocupados por alcanzar condiciones de dignidad con justicia para las mayorías del pueblo salvadoreño. Esta vorágine como sabemos les incluyó a ellos mismos quienes desde todo lo que eran, sabían y tenían  trataron de coadyuvar al cierre del conflicto armado por la vía de la paz y la negociación de acuerdos.
  1. Papel del Arzobispo Oscar Arnulfo Romero.
Fue nombrado en 1977. Tres años duró su vida pública, como la de Jesús. Era un candidato a todas luces más conservador que su sucesor Arturo Rivera Damas. Pronto, bajo una inusitada intervención del espíritu para el pueblo creyente, se dejó interpelar por el sufrimiento de un pueblo victimizado y humillado denunció la represión sistemática de que era objeto.

Reclamó en su defensa,  ir a las causas de la injusta tenencia de la tierra y trabajó incansablemente con estrechos colaboradores como María Julia Hernández por los derechos humanos individuales y colectivos, e impulsando con todas sus fuerzas la reunificación del país. En su cuarta carta pastoral “Misión de la Iglesia en medio de la crisis del país él mismo define la contribución que la Arquidiócesis, en el espíritu de Puebla ofrece al proceso de liberación de nuestro pueblo: Creo –dice- que podría comprenderla bajo estos títulos que desarrollaré:
  1. Desde su propia identidad de Iglesia.
  2. Una evangelización integral.
  3. Una sólida orientación doctrinal.
  4. La denuncia del error y del pecado en función de conversión.
  5. Desenmascarar las idolatrías de la sociedad.
  6. Promover la liberación integral del ser humano.
  7. Urgir cambios estructurales profundos.
  8. Acompañar al pueblo en su clase popular y en su sector dirigente.
Al denunciar como idolatrías la absolutización de la riqueza, de la ideología de seguridad nacional, y del propio proyecto de organización, (idolatrías en cuanto generan víctimas y no admiten relativización en ningún grado), se volvió blanco del aparato político, militar presidido por el general Carlos Humberto Romero y luego de la junta de gobierno que derrocaría los intentos democratizadores de la sociedad civil, e incluso de algunas fuerzas del poder militar.

Los medios de comunicación oficial también se confabularon contra su predicación y praxis por el Reino de Dios desde la Iglesia de la que fue pastor. La misma conferencia episcopal y sectores del clero contribuyeron en su difamación y no defensa de que su testimonio obedecía fundamentalmente al Evangelio y la orientación doctrina de la iglesia en el período post conciliar. Así lo ha expresado el mismo Papa Francisco Bergoglio haciéndose eco del clamor de su pueblo, al desbloquear los impedimentos para su pronta canonización. (http://www.milenio.com/internacional/Papa-Romero-difamado-hermanos-sacerdotes_0_619138352.html).
  1. A modo de conclusión teológica a 25 años de los Acuerdos de Paz.
Finalmente, aunque nos hace falta una relectura interdisciplinaria sobre el proceso salvadoreño en nuestros días, nos interesa fijarnos en lo que constatamos como una deformación que afecta a la población que fue movida por la figura de este profeta y mártir del magisterio mismo de la iglesia (en opinión de Monseñor Ricardo Urioste).

En muchos cristianos se ha producido una deformación teórica y práctica de la fe cristiana que a menudo reduce la fe a la profesión de algunas verdades (el credo y el catecismo) y el cumplimiento de ciertos ritos y devociones, lo cual apenas tiene consecuencias de moral personal, pero no toca el ámbito de la justicia social y el compromiso con la ciudadanía.  Como bien lo ha expresado Víctor Codina y con ello cerramos esta cátedra, nuestra fe en la mayoría de los casos se ha vuelto a tornar individualista, un talante de cultura religiosa o lo que es más riesgoso una función subsidiaria del trabajo de los Estados, preocupados menos éstos por la suerte de millones de pobres en el continente.

“Para muchos cristianos tradicionales, la moral se reduce a la moral sexual y familiar, a lo sumo con algunas acciones de beneficencia y asistencia caritativa. Una fe individualista, que poco tiene que ver con la vida, la historia o la política. En este caso, la fe cristiana se convierte en un acto meramente cultural, un barniz para cubrir una actitud individualista, insolidaridad injusta.
Es lo que se en las décadas anteriores al Concilio Vaticano II (que puso al día el quehacer de la Iglesia), se le ha llamado cristianismo burgués.

Pero además de esta distorsión ideológica, hay una visión negativa de la política. Para muchos cristianos existe un dualismo entre la iglesia y la política, entre la Iglesia y la sociedad, la Iglesia y el mundo, entre nosotros y ellos, entre el bien y el mal, como si la Iglesia se identifica con lo que es bueno, y la política se ocupa de lo que es el mal, la Iglesia con la cultura de la vida y la sociedad con la cultura de la muerte, como si, para ir a Dios, los cristianos tuvieran que huir del mundo y refugiarse en las paredes de la Iglesia … No es de extrañar que los Obispos en Puebla establecieran que hay un divorcio real entre la fe cristiana y la justicia social en América Latina, que, como dice Puebla, es un escándalo y una contradicción con el ser cristiano. (Puebla 28)”.
(La fe cristiana y el compromiso político. Codina Víctor, Adital 2013).

A ella finalmente solo podemos corresponder reconociendo la reiterada vigencia de la Opción por los Pobres, tal como el papa nos invita a celebrar la Jornada Mundial de los Pobres, que este año será el 19 de noviembre, Domingo XXXIII del Tiempo Ordinario, pidiéndonos que nos comprometamos a organizar diversos momentos de encuentro y de amistad, de solidaridad y de ayuda concreta (no.7) 

“Todos estos pobres —como solía decir el beato Pablo VI— pertenecen a la Iglesia por «derecho evangélico» (Discurso en la apertura de la segunda sesión del Concilio Ecuménico Vaticano II, 29 septiembre 1963) y obligan a la opción fundamental por ellos. Benditas las manos que se abren para acoger a los pobres y ayudarlos: son manos que traen esperanza. Benditas las manos que vencen las barreras de la cultura, la religión y la nacionalidad derramando el aceite del consuelo en las llagas de la humanidad. Benditas las manos que se abren sin pedir nada a cambio, sin «peros» ni «condiciones»: son manos que hacen descender sobre los hermanos la bendición de Dios”. (No. 5).

http://es.radiovaticana.va/news/2017/06/13/mensaje_del_papa_francisco_para_ornada_mundial_de_los_pobres/1318643


Presentación: ¡Romero vive!
 

[1] Monseñor Romero: exigencia, juicio y buena noticia. En el XX aniversario de su martirio (10 November 2000) Jon Sobrino. Publicado  en ECA  24 de Abril del año 2000
Revista ECA (marzo 2000), Universidad Centroamericana UCA, San Salvador.
[2] La Iglesia Cuerpo de Cristo en la historia. Fiesta del Divino Salvador del mundo. 6 de Agosto de 1977 pp
[3] La Voz de los sin voz. UCA Editores. Colección La Iglesia en A.L. pp 325
[4] Op cit Sobrino ECA 2000


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