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 HISTORIA
 
  En la ciudad de Quibdó (Chocó), en el año de 1995, había un grupo de maestros que deseaban cualificarse en el área religiosa.       Tenían que dar clases de religión y no se sentían suficientemente preparados. Por esos mismos días, algunos claretianos                (sacerdotes y laicos) estaban empeñados en empezar en la ciudad de Quibdó algo similar a un movimiento bíblico que comenzara   a desatar en lo urbano una nueva conciencia cristiana, una conciencia más crítica de su cristianismo.

 Los maestros, ante la necesidad de dar una respuesta cualificada, les insistían a los Misioneros Claretianos en Quibdó para que  se  organizara con ellos algún estudio de Biblia a distancia que tuviera reconocimiento universitario. El número exigido de        estudiantes,  por parte de los Misioneros Claretianos, para iniciar los trámites necesarios para esta experiencia de formación fue de  15  personas. La respuesta de los maestros y maestras sobrepasó la cifra solicitada llegando a un número inicial de 50 y más  estudiantes interesados. La necesidad de formación de la población, ya en un nivel universitario de calidad, exigía buscar el apoyo  de otras experiencias educativas.

 Se recurrió a la Universidad Bíblica Latinoamericana de San José de Costa Rica, institución que aceptó con gusto la propuesta.  Este apoyo tuvo como dificultad los trámites obvios de acarreaban el que todo papel universitario debía pasar por las Embajadas.  Se recurrió entonces a universidades colombianas que tuvieran algún programa académico parecido al propuesto por los        Misioneros Claretianos.

Es así como se visitaron las universidades de Antioquia, Bolivariana, Católica de Oriente, Mariana de Pasto y Antonio Nariño, con quienes no fue posible llegar a algún acuerdo por diversas razones: o no estaban interesados, o no tenían claridad en el proyecto, o el Chocó no les atraía, o la escasa recompensa económica no los motivaba. En el proceso de búsqueda de apoyo interinstitucional finalmente se acudió a la Corporación Universitaria Lasallista, con quien, gracias a la mediación del Hermano Humberto Murillo, se hizo un convenio, en principio por cuatro años, el cual se finalizó antes de lo previsto. Posterior a esta experiencia se firmó un convenio con la Fundación Universitaria Luis Amigó, que continúa vigente a la fecha.

La madurez obtenida por los Misioneros Claretianos en el campo de la Educación Superior después de nueve años de preparación; de creación de módulos de estudio propios; de obtención de tres promociones universitarias; de tener una buena biblioteca creciente en Quibdó; de contar con el apoyo de la Biblioteca Provincial Claretiana de Medellín, especializada en Biblia y teología, que cuenta con unos 40.000 volúmenes; y, de poner bases organizativas internas, lleva a afrontar el reto de crear la Fundación Universitaria Claretiana UNICLARETIANA. El 22 de mayo de 2006 el Ministerio de Educación Nacional de la República de Colombia, mediante la resolución número 2233 otorga el reconocimiento de personería jurídica como Institución de Educación Superior.

La Fundación Universitaria Claretiana – UNICLARETIANA se ha alimentado de la fuerza proveniente del hecho de tener, como Misioneros Claretianos, 9 Centros Bíblicos (Quibdó, Barranquilla, Cartagena y Sincelejo, Medellín, Piedecuesta – Santander, Manizales, Cali y Tumaco) que reciben en convenio con la Fundación Universitaria Luis Amigó los servicios de educación a distancia y contar, entre todos los Centros, con unos 500 alumnos, la mayor parte de ellos gente verdaderamente pobre, a quienes la Universidad se les presenta como una verdadera utopía. UNICLARETIANA ha hecho propia la utopía de la gente que acompaña y quiere demostrarle a tanta gente excluida que su sueño de acceder a una Universidad es posible, cuando las voluntades se aúnan, cuando hay desprendimiento de todo interés personal o institucional y cuando ellos, como gente pobre, hacen también su propio esfuerzo y enfrentan sacrificios para lograr la meta propuesta. La Fundación Universitaria Claretiana centra su recompensa en la alegría de quienes se sienten más personas al lograr algo que sólo lo creían posible para los afortunados. La oferta de una Institución Universitaria propia, desde el carisma claretiano, abre un camino en dignidad, en derechos y en nuevas posibilidades, a muchas personas marginadas.
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